"Si quieres una mano que te ayude, la encontraras al final de tu brazo."
No hay nada más molesto que la gente que permanentemente se victimiza, y pretende dar lástima por lo que piensa que no tiene, que se vive quejando de su mala fortuna o mala suerte, disparando su mala onda por doquier, pero sin intentar cambiar un ápice su situación. Es más cómodo echarle la culpa a la suerte de nuestras desgracias y martirizarnos e ir por el mundo dando pena, que tomar con humildad lo que nos ha tocado, hacerle frente, ponerle el pecho a las balas y encarar con coraje la labor que nos toca. Hay gente valiente enfrentando discapacidades, enfermedades, pérdidas, despidos laborales, duelos, tratando de salir adelante y confiando en sus talentos y habilidades y fuerza emocional , espiritual y física para enfrentar lo que la vida les ha puesto adelante. No está mal pretender ayuda del afuera o de los demás, seguramente en esas situaciones nuestros vínculos serán probados, pero siempre la fuerza debemos buscarla dentro nuestro, primero, no dependiendo de los demás, no siendo un mar de quejas y lamentos y malas vibras, sino transmutando eso y conviertiéndolo en aprendizaje y desafío

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