El tamaño del corazón de cada quien equivale al
de su puño cerrado, de donde abrir y cerrar la mano es un ejercicio que
no sólo concierne y afecta a los dedos.
Cada veintidós segundos la sangre completa su circulación y el número de latidos por minuto oscilara entre los sesenta y los ochenta.
Cada veintidós segundos la sangre completa su circulación y el número de latidos por minuto oscilara entre los sesenta y los ochenta.
En Kábala la letra sámaj que posee el primer valor alude a lo secreto, y la pé que encarna el segundo señala la boca ¿No decía la Torá que lo que sale de la boca del corazón proviene?
Los médicos persas del siglo X descubrieron que las túnicas del corazón poseían la misma inflorescencia que las rosas, una igual disposición en torno al vacío central. Esta analogía podemos asociarla con el aroma de la dicha.
PAZ, VIDA y ABUNDANCIA
Extraido de la web
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