LOS SIN ESPIRITU
Algunas personas parecen carecer de algo muy importante en su interior. Mientras que no son necesariamente menos inteligentes, exitosos o físicamente sanos como cualquier otra persona, ellos, no obstante, no muestran ningú
n indicio de tener ninguno de los posibles componentes superiores de su conciencia.
Los sin-espíritu, no obstante, no tienen necesidad de los chakras superiores, como el del corazón, la coronilla y el chacra del tercer ojo porque éstos son los que se vinculan exclusivamente con el espíritu.
El chakra del corazón, el centro de emociones más altas como la compasión, la empatía, el júbilo espiritual no existen en los sin-espíritu, porque no hay un espíritu presente para asociarlo con esas emociones.
El chakra de la corona, a través del cual se manifiestan una comprensión intuitiva superior, la originalidad y la creatividad, y una conexión con la verdad objetiva, hacen falta también.
El chakra del tercer ojo, situado entre las cejas es normalmente utilizado para la percepción de fenómenos y conceptos más allá del reino material, y la gente sin espíritu, confinada al mundo de los cinco sentidos no tienen necesidad de ello tampoco.
Consecuentemente, otra diferencia entre los Con-espíritu y los Sin-Espíritu es que los primeros tienen todos los siete chakras, mientras que a los últimos les hacen falta los tres superiores (corazón, corona y tercer ojo) .
Esto contribuye aún más a la percepción intuitiva y clarividente de que la gente sin espíritu son planos e inertes por dentro, sin importar de cuan animados fueran en el exterior, porque al espectro de sus vibraciones etéreas o áuricas les faltan ciertos colores, y por ello son de una resolución general inferior.
Todo lo anterior sigue desde un simple postulado: que algunas personas carecen de espíritu y que ellos, por ello, carecen de los chakras superiores.
Si usted contempla profundamente lo que esto implica, usted entenderá cómo este postulado explica la gama completa de observaciones que tenemos respecto a las personas denominadas “vacías”.
Los sin-espíritu, no obstante, no tienen necesidad de los chakras superiores, como el del corazón, la coronilla y el chacra del tercer ojo porque éstos son los que se vinculan exclusivamente con el espíritu.
El chakra del corazón, el centro de emociones más altas como la compasión, la empatía, el júbilo espiritual no existen en los sin-espíritu, porque no hay un espíritu presente para asociarlo con esas emociones.
El chakra de la corona, a través del cual se manifiestan una comprensión intuitiva superior, la originalidad y la creatividad, y una conexión con la verdad objetiva, hacen falta también.
El chakra del tercer ojo, situado entre las cejas es normalmente utilizado para la percepción de fenómenos y conceptos más allá del reino material, y la gente sin espíritu, confinada al mundo de los cinco sentidos no tienen necesidad de ello tampoco.
Consecuentemente, otra diferencia entre los Con-espíritu y los Sin-Espíritu es que los primeros tienen todos los siete chakras, mientras que a los últimos les hacen falta los tres superiores (corazón, corona y tercer ojo) .
Esto contribuye aún más a la percepción intuitiva y clarividente de que la gente sin espíritu son planos e inertes por dentro, sin importar de cuan animados fueran en el exterior, porque al espectro de sus vibraciones etéreas o áuricas les faltan ciertos colores, y por ello son de una resolución general inferior.
Todo lo anterior sigue desde un simple postulado: que algunas personas carecen de espíritu y que ellos, por ello, carecen de los chakras superiores.
Si usted contempla profundamente lo que esto implica, usted entenderá cómo este postulado explica la gama completa de observaciones que tenemos respecto a las personas denominadas “vacías”.

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